Es lo que soy, es lo que hago

Creo en mis dos principales cualidades, la creatividad y la comunicación. Creo en mis dos especialidades: escribir y locutar.

Es lo que soy, es lo que tengo. Me siento en la obligación de combinarlas de mil maneras para construir propuestas que aporten valor masivo a la humanidad, ya sea gratis o casi gratis. Esa es mi misión en el mundo. No me queda otra.

Soy inquieto, curioso, pasional, impetuoso y algunas veces extremista, porque es la única manera de comprobar que tengo el dominio completo de mi vida.

 

Construyo

Soy un soñador nato, me paso el día construyendo cosas en mi cabeza y algunas de ellas hasta se hacen realidad, imparables, impostergables. Verdaderos mundos completos toman forma y dimensión, como una gran proyección dentro de mí, que se hacen realidad, casi a cualquier precio. Así es cómo hemos cambiado el mundo. Así es cómo los cambiamos.

 

El mundo en el que vivo

Creo que hemos evolucionado hasta la era de la consciencia y lo seguiremos haciendo hasta derruir muchos retos que ahora pensamos son límites infranqueables. Y pienso que tengo la obligación de explotar al máximo todas mis cualidades para contribuir en la misión de este despertar que, tarde o temprano, nos afectará a todos por igual.

Creo en las personas, en que todas son buenas por naturaleza y que deben estar unidas por las pasiones. Las cosas injustificables que hacen algunas personas es porque no están inspiradas, no están centradas en su objetivo (su dharma) y probablemente nadie les haya enseñado. Lo están haciendo lo mejor que saben… aunque no sea suficiente.

Sé a ciencia cierta que nuestras necesidades han pasado de lo meramente psicológico a lo puramente emocional y eso cambia las reglas de juego para todas las relaciones humanas. Porque no somos simplemente instinto, somos emociones. Creo en ese algo más que hay en nuestros corazones y que muchos se empeñan en esconder. Creo que los corazones de las mujeres (y de todos nuestros seres queridos), son lienzos en blanco que hemos venido a pintar y debemos saber cuáles son las reglas artísticas antes de ponernos a ello. Antes éramos lo que teníamos, luego lo que decíamos, incluso últimamente se dijo que éramos lo que hacíamos, pero creo en lo más profundo de mi corazón que en última instancia somos lo que hacemos sentir.

 

Contemplando

Adoro la noche y colecciono puestas de sol, aún sabiendo que nunca podré tenerlas todas.

Me gusta mirar a los ojos y sostener la mirada hasta inquietar a las personas, o hasta que me preguntan que si pasa algo.

Me gusta tumbarme en mitad de una explanada a kilómetros de la civilización y mirar las estrellas. Y sí, también estoy de acuerdo con Gómez de la Serna: El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo. En definitiva, paso gran parte de mi vida contemplando la de los demás.

 

Dharma

Creo vehementemente en que hay que seguir los sueños sin importar nada más. Creo que el dharma más profundo del hombre es despertar todas las emociones dormidas en los demás. Creo absolutamente imperativo decirles a los niños que tienen que elegir lo que más les gusta cuanto antes, comprometerse con ello y no alejarse nunca más. Es urgente hacerlo. A mí me hubiera cambiado la vida. Es la lección más dura que he tenido que aprender. La que más tiempo me ha llevado.

Creo que sólo conseguiremos los objetivos que no vendamos por nada en este mundo y que tarde o temprano llegarán, es sólo cuestión de tiempo.

Creo que es importante dejar lo mejor de nosotros mismos en cada persona que encontramos cada día.

Creo que el mayor reto del ser humano contemporáneo es cumplir lo prometido, no mentir y ser puntual, todo a la vez.

 

Responsabilidad

Creo que soy un 90 por ciento responsable de todas las cosas que me suceden y que no sé cuánto tiempo estaré aquí, por lo que me resulta inútil preocuparme del otro 10 por ciento restante que me sobreviene, sin que pueda hacer nada. Sueño con un mundo donde cada uno pueda decidir lo que quiere ganar y que cada penique que gane sea porque ha dedicado su tiempo a lo que más le gusta.

 

Ahora

Creo que este es el momento más importante de todos porque no tengo la menor idea de si mi vida va a continuar más allá. No sé cuánto tiempo me queda, pero no es algo que me preocupe porque estoy en el camino, el camino que yo elegí.

Intento poner todo lo que soy en lo mínimo que hago. Me lo recuerdo todos los días al despertar, mientras miro las fotografías de las personas a las que más quiero. Como dice Sergio Fernández: Creo que vivimos un mundo abundante. Y ya está… aunque aún no lo sepamos.

Considero que es necesario para todos y cada uno de nosotros un momento de silencio al día, un momento de la nada. Y creo que la mayoría de los problemas de los seres humanos provienen de no poder permanecer sentados en silencio en una habitación durante cinco minutos.

 

Cambio

Pienso que quedarse quieto es el peor y más pernicioso de los suicidios. Nunca permito que mis días sean iguales y para ello, si es necesario, cambio de vida cada tres o cuatro años, (mudanza incluida), porque considero que las aguas estancadas no son potables. Sólo sirven para apagar incendios, para atender a lo urgente, pero no lo importante.

Creo que el cambio más importante de mi vida está por llegar. Pronto llegará y es inevitable. Es lo que más deseo.

 

Lo más bello

Creo que el mayor espectáculo que he visto jamás ha sido el de una mujer sonriendo, emocionada por algo bueno e inesperado de lo que he sido autor. El segundo mayor espectáculo para mí es el silencio y el tercero es una puesta de sol.

 

Escritura

Creo que es importante escribir y que cada persona lo debería hacer, aunque fuera a modo de diario, porque esas palabras serán la única expresión fidedigna que nos quedará de todo lo que ha sido nuestra vida. Escribir es una manera de comunicarse con generaciones futuras.

Si tuviera una hija haría una foto de ella cada día y escribiría su diario hasta los quince años, para que ella tuviera consciencia de todo lo que ha sido cuando no ha podido recordar.

Creo que lo más valioso de un ser humano es su memoria y lo segundo más valioso es su consciencia, quizá lo tercero el cuerpo de alquiler en el que vive. Por eso escribo, porque mantiene en equilibrio esos tres elementos en mí.

 

Sonido

Percibo gran parte de la realidad a través del oído y el tacto. Soy muy sensible al sonido, quizá demasiado, especialmente a algunos ruidos. Creo que el sonido está infravalorado, en todos los medios de comunicación y en la vida en general. Creo que el sonido es más importante de lo que todos creemos y en ello trabajo cada día. En hacerlo más relevante, más útil, si cabe.

Trabajo con productos basados en sonido porque tengo un talento innato para ello, pero también porque creo profundamente en a expresión sonora de cada pequeña cosa en la vida.

 

Pasión

Considero que el amor une al mundo, pero es la pasión la que lo mueve y cada vez con más ímpetu.

 

Minimalismo

Creo profundamente en el desapego y que en realidad cada uno de nosotros podría tener sus necesidades cubiertas con una lista de no más de 100 artículos, incluyendo prendas de ropa. Yo lo hago. No tengo más de 100 cosas. No me hacen falta.

Pienso que gastamos, compramos, comemos y utilizamos 10 veces más de la cantidad de bienes y recursos que necesitamos y que estamos preparados para una vida mucho más sencilla y eficiente. Creo profundamente en el minimalismo, en las fotografías de Ansel Adams, en la música de Yanni, Dan Philipson y Dan Gibson. Creo que casi todo se puede digitalizar y hago lo posible por convertir todos los átomos de mi vida en bits, salvo las personas que están en mi presente. A esas, las quiero cerca, quiero que ocupen un espacio físico en mi entorno. Tengo una vida portátil que cabe en un ordenador y una maleta y cuanto más pequeña es la maleta más feliz me siento. Sueño con el día que pueda viajar sólo con lo que me quepa en los bolsillos. Creo que entre varias opciones la más sencilla suele ser la mejor, aunque no sea la más bella.

Creo que se puede hacer más, que se puede necesitar menos, creo que necesitamos amor y creo, honestamente, que este viaje que me ha tocado vivir ha sido lo más maravilloso que conoceré y que lo mejor está por venir.

 

Necesidades y caprichos

Correr, escribir y locutar son para mí necesidades psicológicas, yo diría que espirituales. Cuando no lo hago todos los demás niveles vitales, de cualquier índole, empiezan a desvariar.

Pierdo la dignidad con el chocolate con leche. Creo que la nata montada estropea los postres, que el arroz con leche debería llegar por las tuberías de agua y que los congeladores deberían traer de serie una máquina de hacer helados. Como con prisa porque tengo prisa por volver a mis pasiones, a mi trabajo, a lo que tengo bullendo en mi cabeza.

Me gusta la conducción sin destino y mucho más si es en descapotable. No creo en los coches caros, sino en los que suplen una necesidad concreta, aunque sea conducir sintiendo el viento.

Pero también creo en mis pies. Me gusta pasear durante horas, mientras pienso, me gusta soñar despierto mientras camino, sin ver lo que pasa a mi alrededor, con la mirada perdida, centrado en lo que visualiza mi mente.

Muchas veces me verás por la calle y entenderás que en mi vida ir es la razón por la que voy, no el destino. Ahí es donde surgen mis mejores ideas.

Creo que las gafas de sol, lejos de hacernos interesantes, hacen que nos perdamos las mejores miradas de las personas.

Creo en las listas de cosas por hacer, por decir, por pensar, las listas de proyectos y de lugares que visitar. Creo que uno de los mejores inventos de la humanidad fue la lomografía y uno de los peores el Photoshop.

Creo que las mujeres son ángeles, pero aún no saben que lo son.

Creo que el día de nuestro cumpleaños debería ser un día de permiso en el trabajo.

 

Futuro

Creo en la tecnología sin obsolescencia programada como la mejor oportunidad para todos. Creo que la personalización es la mayor industria que vamos a conocer en los próximos años a todos los niveles y en todos los sectores. Sueño con un mundo donde casi todo estará deslocalizado, capitaneado el marxismo digital y donde ya no haya trabajos, sino proyectos, donde los mejores en cada campo se unen para crear algo absolutamente extraordinario.

 

Aprendo haciendo

Pienso que para todo hay unas reglas. Me gusta conocerlas para luego saber cómo romperlas… casi siempre lo hago. Me gusta hacer las cosas de manera diferente, especialmente cuando llego a un sitio donde “siempre se han hecho así”. Tengo déficit de atención y no consigo que nadie me enseñe mientras atiendo de forma pasiva. Aprendo con las manos. Necesito preguntar, tocar, experimentar, explorar todas las posibilidades y ver qué sucede. No puedo aprender con la estricta teoría y por sí sola no la considero importante. No sé hacerlo de otra manera, pero en eso soy muy bueno.

 

En definitiva

Me consideraré completo siempre que tenga mucho valor que ofrecer a los demás y algo con lo que soñar. Y ahora mismo lo tengo.

Soy bueno con la escritura y el sonido, escuchando, hablando y riendo… a veces me excedo. Y no conozco mejor mundo ni mejor momento que este que tengo ahora mismo.

Este soy yo. Esto es en lo que creo.

Manifiesto
 
 
 

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